La Congregación de la Misioneras Dominicas nació en Perú en 1918 con el propósito de hacer vida su carisma:

“Evangelizar a los pobres en aquellas situaciones misioneras donde la Iglesia más nos necesite”.

Sus fundadores Monseñor Ramón Zubieta y Madre Ascensión Nicol, ambos dominicos, conscientes de la realidad de su tiempo y, con una mente abierta, intuyeron la necesidad de humanizar la situación de los nativos de la zona amazónica de Perú. Como para conseguir desarrollo integral, humanitario y evangélico era imprescindible la integración y participación de la mujer, “base de la sociedad”, pronto abrieron un internado de niñas. Poco a poco las Misioneras Dominicas fueron fundando numerosos colegios en las diferentes zonas de Perú, donde, junto con la promoción humana, se propusieron, como tarea evangelizadora, anunciar al Dios de la vida.

Siguiendo el talante de sus fundadores, la Congregación se extendió por todo el mundo, hasta llegar en el 1953 a Puerto Rico. En noviembre de 1958 fundaron el Colegio Lourdes en Hato Rey, Calle Mayagüez 87.